Español 113
Composición 2
La inmigración

Recuerden que hay que imprimir y entregar esta rúbrica de evaluación junto con la composición. Es buena idea leerla durante el proceso de composición.

Además, hay que imprimir y traer a clase la hoja de evaluación del compañero.

Tema:
La inmigración es un tema candente hoy en día.  Abajo aparecen cinco (5) cartas al editor de diferentes periódicos.  En esta composición, vas a escribir tu propia carta al editor, en la que respondes a por lo menos dos (2) de estas cinco cartas.  Tu carta debe tener una extensión de entre 2-3 páginas y debe identificar las dos cartas a las que respondes. 
Entonces el público es los lectores del periódico, y el propósito es compartir tu opinión. 

Carta 1
Publicada en Washington Hispanic, 20 junio 2006
http://www.washingtonhispanic.com/Passissues/paper1_20_6/html/opinion.html

Manos vacías, pero ansiosas de trabajo

Señora directora:
Carta desde mi exilio voluntario, y el exilio voluntario de millones de inmigrantes:

Podría dirigir esta carta a quien corresponda, pero no, he decidido mejor enviártela a ti, a ti ciudadano desconocido de Estados Unidos. Quizá esta carta nunca llegue a tus manos, y nunca llegues a leerla, ya que está escrita en un idioma que tú no entiendes, pero quiero decirte cuán agradecido estoy por haberme abierto las puertas y brindado la oportunidad de llevar una vida digna durante estos 15 años en tu país. Durante este tiempo puedo decirte que no te he defraudado. He sido un buen ciudadano, he respetado tus leyes y he jugado de acuerdo a las reglas que tú pones. He ofrecido lo mejor de mí. Muchas gracias. Pero, ¿sabes?, hoy me has confundido, parece que ya no eres más el ciudadano aquel que le abría las puertas a los que buscaban la libertad, a los que sufrían persecución o a los que simplemente buscaban una mejor vida. He mirado con gran tristeza cómo has cambiado tu manera de pensar, has reformado tus leyes de inmigración, haciéndolas cada día más difíciles, ya que expresas que mi presencia es amenazante. Me has llamado ilegal, indocumentado, quita-trabajos, y muchas veces me relacionas con los terroristas. ¿Cuántas veces no me has acusado de que soy la causa principal de todos tus males?

Pero no es así, tú más que nadie sabes que he venido en busca de trabajo para mitigar un poco las necesidades primordiales, de las que todo ser humano tiene derecho en esta vida, ya que desgraciadamente el país de donde vengo no tuvo la capacidad para hacerlo; y a cambio de eso, te he ofrecido mis manos, unas manos vacías ansiosas de trabajo. No te causo problemas, porque no tengo tiempo para eso.

 

Dices que respetas los valores morales. Dices que tu país ha sido fundado por inmigrantes, y le haces donaire a la inmigración, pero no la legalizas sabiendo a cuestas de que necesitas de la mano de obra barata. Necesitas de mis servicios. Como nana, me pides que cuide a tus hijos; como jardinero, me pides que pode el césped de tus jardines. Acudes a restaurantes donde su variedad de cocinas y platos típicos es enriquecida por el toque principal que con tanto esmero los inmigrantes le ponen para satisfacerte el paladar. Sí, porque los que cocinamos, los que repartimos cosas, los que manejamos autobuses, los que limpiamos, somos en su mayoría inmigrantes. Pero tu egoísmo y orgullo, a veces inflado, no te permite ver más allá, y no quieres que haga uso de los servicios públicos, como hospitales, escuelas y universidades donde tus hijos estudian.
No permites que tenga una licencia de manejar, porque crees que no soy digno de ella, y represento un peligro para tu seguridad.
Por favor, HOY yo te pido que no me acuses y no me condenes sin antes reflexionar, no te envuelvas en tu bandera nacionalista sin antes saber lo que es verdaderamente proteger y querer a tu nación. Construyendo muros no resuelves el problema.  Sólo te aíslas e impides el impulso al crecimiento de tu nación, y por qué no decir, al enriquecimiento multicultural que los inmigrantes te ofrecemos.

Juan Mendoza
jmendozino@gmail.com

Carta 2
Publicada en City Journal [extracto]
http://www.city-journal.org/html/16_3_immigrants_economy.html

If the benefits of the current generation of migrants are small, the costs are large and growing because of America’s vast range of social programs and the wide advocacy network that strives to hook low-earning legal and illegal immigrants into these programs. A 1998 National Academy of Sciences study found that more than 30 percent of California’s foreign-born were on Medicaid—including 37 percent of all Hispanic households—compared with 14 percent of native-born households. The foreign-born were more than twice as likely as the native-born to be on welfare, and their children were nearly five times as likely to be in means-tested government lunch programs. Native-born households pay for much of this, the study found, because they earn more and pay higher taxes—and are more likely to comply with tax laws. Recent immigrants, by contrast, have much lower levels of income and tax compliance (another study estimated that only 56 percent of illegals in California have taxes deducted from their earnings, for instance).

The study’s conclusion: immigrant families cost each native-born household in California an additional $1,200 a year in taxes. Immigration’s bottom line has shifted so sharply that in a high-immigration state like California, native-born residents are paying up to ten times more in state and local taxes than immigrants generate in economic benefits.

Moreover, the cost is only likely to grow as the foreign-born population keeps growing. And citizens in more and more places will feel the bite, as immigrants move beyond their traditional settling places. From 1990 to 2005, the number of states in which immigrants make up at least 5 percent of the population nearly doubled from 17 to 29, with states like Arkansas, South Dakota, South Carolina, and Georgia seeing the most growth. This sharp turnaround since the 1970s, when immigrants were less likely to be using the social programs of the Great Society than the native-born population, says Harvard economist Borjas, suggests that welfare and other social programs are a magnet drawing certain types of immigrants—nonworking women, children, and the elderly—and keeping them here when they run into difficulty." -- Steven Malanga

Carta #3
Opposing illegal entry is not racism
Publicada en el San Diego Union-Tribune, August 14, 2006.
http://www.signonsandiego.com/uniontrib/20060814/news_mz1e14lets.html

 "[People use] words such as racist and prejudice to describe the emotions and actions of those who are opposed to illegal immigration.

Are you a racist if you are disturbed that the arrival of millions of illegal immigrants has driven down wages and benefits for low-and middle-income Americans? That traffic is becoming worse every year and that many new arrivals are driving without either a license or insurance?
Are you prejudiced if you don't want to live next to someone who conducts yard sales or parks four or five cars on the street in front of your home? And how to describe someone who resents a flood of people into their community that broke the law to be there and who can't pay for the emergency hospital and educational services they routinely use? What about millions of people entering the country who are not properly immunized and whose backgrounds are not accounted for?

I am married to a woman born in Mexico. My mother was born in Estonia. I strongly favor more legal immigration and kindlier treatment of those who labor so long and hard to become legal residents here. I don't consider myself either prejudiced or racist, but I strongly oppose illegal immigration and fear the further impact of tens of millions of additional illegal immigrants in the future if nothing is done today to control illegal immigration."

RON JOHNSON
Chula Vista

Carta #4
No es la inmigración sino la ilegalidad
Publicada en El Iberoamericano, 21 de junio de 2006 [Versión editada]
http://www.gees.org/articulo/2675/47

" Suelo leer y escuchar con frecuencia, particularmente en medios en español en los Estados Unidos, acerca de un movimiento o de personajes a los que se describe como “anti-inmigrante”. Lo cierto es que si bien hay pequeños grupos de “ultras” de todos los colores, tanto políticos como étnicos, que han expresado puntos de vista extremistas sobre la cuestión migratoria, no existe un movimiento antiinmigrante en los Estados Unidos ni se ha utilizado retórica anti-inmigración en el debate central sobre esta cuestión.

Existe un movimiento anti-inmigración ilegal pero sus principales voceros siempre hablan de las bondades de la inmigración y del aporte positivo que ésta ha hecho al país. Por lo tanto no se trata de personajes que se oponen a la inmigración sino a la ilegalidad y referirnos a éstos como anti-inmigración es faltar a la verdad y descalificar injustamente lo que dicen.

El problema central del debate sobre la inmigración ilegal o “no autorizada” no tiene nada que ver con inmigración y todo que ver con el respeto a la ley. Quienes impulsan una legislación que penalizaría la inmigración ilegal no se oponen a la inmigración, sino a la violación sistemática de las leyes federales o lo que es aún peor, a la no aplicación, de manera selectiva, de las leyes correspondientes al caso.

Si hay algo que ha caracterizado históricamente a los Estados Unidos, además de su generosa política migratoria, y que ha sido responsable de su éxito y de su atractivo a potenciales inmigrantes, es que este es un país adonde rige un estado de derecho y se respetan las leyes. El estado de derecho, que se traduce directamente del inglés como “imperio de la ley”, es uno de los valores elementales en esta tierra que cuenta con alrededor de la mitad de todos los abogados del planeta. La noción de la aplicación estricta y uniforme de las leyes es uno de los pilares fundamentales de esta sociedad y beneficia al conjunto de la población.

Durante las pasadas dos décadas, los Estados Unidos recibieron alrededor de un millón de inmigrantes legales al año, lo que constituye la mayor cifra para cualquier país del mundo a lo largo de la historia. Al haber mecanismos legales y millones de personas que año a año se han adaptado a éstos e inmigrado legalmente, es insensato decir que la inmigración ilegal es producto de la falta de disposiciones que permitan el ingreso legal de quienes quieren habitar el suelo estadounidense. La diferencia principal es que mientras que millones de inmigrantes han ingresado por los canales legales y esperando su turno, millones de otros se niegan a esperar su lugar y optan por ingresar ilegalmente. Esta violación de la ley no debe ser ignorada y, mucho menos, recompensada.

Los hispanos de los Estados Unidos somos concientes de la importancia del estado de derecho. Es precisamente éste, uno de los motivos principales que hacen tan atractiva a esta sociedad, en contraposición a la arbitrariedad e ilegalidad que son prácticamente la norma en la mayoría de nuestros países de origen. Por ese motivo, es importante que defendamos la aplicación de la ley por sobre nuestros intereses sectarios y que promovamos un debate abierto y honesto acerca de la inmigración ilegal, evitando los golpes bajos y las acusaciones infundadas."
-Pablo Kleinman

Carta #5
Publicada en El iberoamericano, 11 junio 2006. [versión editada]
http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=10129

"Toda política de inmigración sensata tiene dos objetivos:

  1. Conservar el control de nuestras fronteras de modo que decidamos quién entra, y
  2. Encontrar el modo de normalizar y legalizar la situación de los 11 millones de ilegales entre nosotros.

 
Empecemos por el segundo. Nadie que tenga buena voluntad quiere ver sufrir a estos 11 millones de personas. Pero el problema obvio es que la legalización es un incentivo para que vengan nuevos ilegales.
 
Digamos, por supuesto, que ésta será la ultimísima, única, sin bromas, amnistía. El problema es que decimos lo mismo con cada nueva reforma. Y todo el mundo sabe que es ridículo.
 
¿Qué piensa que se dijo en 1986 cuando aprobamos la reforma de inmigración Simpson-Mazzoli? Resultó ser el mayor programa de legalización de la historia de los Estados Unidos -- casi 3 millones de personas obtuvieron la residencia permanente. Y ahora retrocedemos de nuevo con 11 millones más en nuestro entorno.
 
¿Cómo podría ser de otra manera? Ya tenemos un río de gente que llega todos los días sabiendo que van a ser ilegales y puede que explotados. Sin embargo vienen. La nueva amnistía -- siendo "la legalización ganada" agitada delante de ellos por la legislación del Senado propuesta -- sólo puede incrementar el flujo.
 
Aquellos de nosotros que creen que las sanciones al que los contrate controlarán la inmigración están soñando. Las sanciones al contratista eran el núcleo de la Simpson-Mazzoli. No sólo son inútiles; son perjudiciales. Convierten a los contratistas en implementadores del control de fronteras. Esta es la labor del gobierno, no de los propietarios.
 
La ironía de todo este debate, que divide amargamente al país con barreras partidarias, geográficas y étnicas, es que existe una medida definitiva que no sólo solucionaría el problema, sino que también crea un consenso nacional tras ella.
 
Mi propuesta es esta: un gran número de americanos que se oponen a la legalización y que temen nuevas oleadas de inmigración cambiarían de opinión si pudiéramos reducir regularmente la nueva -- léase, futura -- inmigración ilegal.
 
Olvide las sanciones al contratista. Construya una barrera. Decir que no puede hacerse es simplemente ridículo. Si una barrera no servirá, entonces construya una segunda barrera a 100 yardas por detrás. Y a continuación una carretera para patrullar entre las dos. Coloque cámaras. Coloque sensores. Coloque montones de agentes.
 
¿No puede hacerse? La barrera fronteriza de Israel ha sido extraordinariamente exitosa a la hora de mantener a raya a infiltrados potenciales que están mucho más decididos que los simples inmigrantes. Tampoco han pasado muchos norcoreanos a Corea del Sur en los últimos 50 años.
 
Por supuesto será desagradable. También lo son las barreras de cemento que impiden que camiones cargados de explosivos se empotren contra la Casa Blanca. Pero en ocasiones la necesidad tiene prioridad sobre la estética. Y no me diga que es nuestro Muro de Berlín. Cuando construyes un muro para mantener a la gente dentro, es una prisión. Cuando construyes un muro para mantener a la gente fuera, es una expresión de soberanía. La valla alrededor de su casa es una expresión perfectamente legítima de su deseo de controlar quién entra en su casa a comer, dormir o utilizar las instalaciones. No encarcela a nadie.
 
Por supuesto, ninguna barrera será a prueba de bomba. No necesita serlo. Simplemente tiene que reducir el flujo de ilegales hasta un tamaño manejable. Una vez que podamos hacer eso, todo es posible -- sobre todo, humanizar la situación de nuestros 11 millones de ilegales.

Si el gobierno puede demostrar que puede controlar la inmigración futura, habrá infinitamente menos resistencia a tratar generosamente a la población residual de la inmigración pasada. Y, como han sugerido Mickey Kaus a y otros, eso puede exigir que las dos provisiones sean espaciadas. En primer lugar, control fronterizo radical a través de medios físicos. Después, poco después, legalización radical de aquellos que ya estén aquí. Para lograr el consenso nacional en legalización, necesitemos un corto periodo de tiempo entre las dos provisiones, quizá un año o dos, para demostrar a los escépticos que la presente oleada de ilegales es en realidad la última.
 
No hay tiempo para compromisos de salvar el tipo. Una solución exige dos actos de voluntad nacional: el desagradable acto de levantar una barrera, y el acto supinamente generoso de absorber como últimos ciudadanos totales a aquellos que violaron nuestras leyes para venir a América.
 
Esto no es un compromiso encaminado a apaciguar a ambos lados sin lograr nada. No es una legislación híbrida que divida arbitrariamente a los ilegales en aquellos con "raíces" de cinco años de antigüedad en América y a aquéllos sin ellas, o algún tipo de estupidez engañosa.

Esto es la total amnistía (ganada con impuestos atrasados y aprendiendo inglés y similares) con control fronterizo total. Si lo hacemos bien, no solamente solucionará el problema, lo habremos solucionado como una nación."

-Charles Krauthhammer

Unas fuentes adicionales que te pueden ayudar a formular tu respuesta:

http://www.lulac.org/advocacy/press/2006/elmurodelodio.html
http://www.laopinion.com/elpais/?rkey=00000000000000230950

 

 

 

 

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