Risto H.
Rautiainen, MS
Great Plains Center for Agricultural Health, The University of Iowa, Iowa City,
IA
La Ingeniería, la
Educación y el Cumplimiento han sido los métodos tradicionales
para la promoción de la salud y la seguridad en el trabajo. Estos métodos
tienen limitantes en la agricultura y ha habido esfuerzos para desarrollar nuevos
programas económicos basados en incentivos. Estos incentivos han incluido
la reducción en las primas de seguros, donaciones para la compra de Estructuras
de Protección de Volteadoras (ROPS por sus siglas en inglés) y
dispositivos de seguridad, así como otros descuentos y beneficios.
A continuación se mencionan algunos ejemplos de los incentivos en algunos
programas. El programa de Reparación y Seguridad Agrícola de Ontario
en 1987-88 otorgó donaciones para mejoras en la seguridad en el campo.
CAD $7.2 millones fueron usados para mejorar en la seguridad, con un máximo
de $2,500 por solicitante, al que 80% de los costos de mejoramiento se le cubrieron.
La demanda fue mucho mayor que los fondos disponibles (27,827 solicitudes).
No se realizó ninguna evaluación de los resultados y el programa
se dio por terminado. El Fondo Sueco del Trabajo otorgó donaciones en
1990-95 a acerca de 2,000 trabajadores agrícolas para mejoras en la seguridad
con un total de SEK 175 millones (USD $23 millones). Un estudio de criaderos
vacunos reportó una disminución del 22% en la tasa de accidentes,
una disminución de 29% en problemas musculares y óseos así
como un descenso del 16% en tiempo de trabajo. En el Estado de Washington, la
Oficina Agrícola Estatal llevó a cabo el Programa Retro, el cual
requería que los miembros aprobaran una inspección de seguridad.
En el periodo 1984-89 se ahorraron más de $3 millones en costos de compensación
por accidentes de trabajo por parte de los miembros participantes. El Proyecto
de Entrenamiento y Eliminación de Riesgos en la Agricultura (AHAT) incluyó
sesiones de detección y corrección de peligros así como
entrenamiento en granjas para la producción de lácteos. Los granjeros
recibieron hasta 14% de descuento sobre las primas del seguro para accidentes
del trabajo. Hubo una disminución del 27% en reclamaciones de seguros
así como cambios significantes tanto en actitud como en confianza. El
Programa de Seguimiento para Entrenamiento en Seguridad de Ohio incluyó
dos certificados de regalo de $40 dólares para cada participante que
comprara equipo personal de protección (PPE). Resultados iniciales mostraron
que 27% de los certificados fueron cobrados. El Programa de Estructuras para
la Protección de Volteadoras (ROPS) se llevó a cabo por la Oficina
Agrícola de Virginia en el periodo 1995-97. Se otorgó un certificado
de $150 dólares para la instalación de ROPS. El programa se anunció
a más de 140,000 miembros de la Oficina Estatal. El número de
cupones cobrados fue de 5 en 1995, 11 en 1996 y 33 en 1997. Tanto fabricantes
como distribuidores han participado en la promoción de "ROPS al
costo" por varios años como parte de los incentivos, sin embargo
el éxito de estos programas no ha sido documentado. En Nueva York un
estudio mostró que los granjeros no aceptaban reparar los ROPS en sus
tractores viejos salvo que el incentivo fuese de al menos 75% del costo del
procedimiento. El Programa Finlandés de Servicios para el Trabajador
Agrícola incluye una visita a la granja, exámenes médicos
y educación. Desde 1999 los miembros reciben un descuento del 20% sobre
las primas del seguro de accidentes del trabajo. Este beneficio ha incrementado
significantemente la participación de granjeros con el fin de recibir
descuentos en sus primas del seguro. Un programa similar en Noruega permite
a los participantes recibir descuentos en las primas del seguro. El Programa
de Certificación en Seguridad Agrícola en Iowa incluye una revisión
médica preventiva, una revisión de las condiciones de trabajo
en el lugar, requiriendo una calificación de al menos 85%, así
como educación personal. El programa está en estado piloto y los
participantes reciben descuentos tanto en su seguro médico como para
compras de productos agrícolas.
Los programas basados en incentivos muestran éxitos variados. Los datos
disponibles indican que mejoras en la seguridad como son los ROPS y PPE requieren
niveles de incentivos muy altos antes de que los trabajadores muestren interés.
Programas de apoyo en cantidades más significativas han sido más
populares, sin embargo no se ha demostrado claramente su efectividad para reducir
accidentes. Las aseguradoras han mostrado interés para que se ofrezcan
incentivos. Estos programas sugieren resultados prometedores por lo que podría
ponerse más esfuerzo al diseñar dichos programas, los cuales pueden
reducir accidentes, costos de los seguros y beneficiar tanto a los trabajadores
como a las aseguradoras.